Cruzando fronteras: Paso Los Libertadores


En mi último viaje de mochilera por Sudamérica hace exactamente un año, pasé de Chile a Argentina cruzando los Andes en bus a través del paso Los Libertadores. La frontera que tienen en común los dos países es muy amplia, y hay varias carreteras que los comunican, pero ésta es la ruta comercial más importante y transitada entre Santiago, la capital de Chile, y Mendoza en Argentina.

Recorriendo Toronto



Toronto tiene muchos atractivos, tanto en sitios de interés y actividades disponibles, como en su gente. Pasé por esta ciudad en mi viaje de estudios a Montreal, tuve 4 días para recorrerla y conocer los lugares turísticos más destacados; pensé que pasaría algo de frío en Canadá, pero me tocó regresar con los abrigos intactos en la maleta. El hospedaje en los hoteles fue excelente!

La Torre CN es el principal atractivo en la ciudad, hay muchas actividades que se pueden realizar allí y dependiendo de eso se compran los boletos para el acceso. Por un ascensor panorámico que sube 72 pisos en pocos segundos se llega al Lookout y al restaurant 360º, desde donde se puede observar casi toda la ciudad y el lago Ontario. El restaurante es giratorio y estando unas horas sentados en la mesa se nota cómo va cambiando la vista de la ciudad hasta volver al punto de partida.

También se puede acceder a un sector que tiene piso de vidrio para mirar hacia abajo a las bases de la torre (algunos no se atrevieron a pisar). Si se paga un poco más se puede llegar hasta el SkyPod a través de un ascensor más, este es el lugar de observación más alto del mundo, donde el viento se siente muy fuerte y la vista del horizonte se amplía.

Al lado de CN Tower se encuentra el Rogers Centre, un estadio multideportivo cuyo techo puede abrir y cerrar según se necesite, es la sede de los principales equipos de béisbol y fútbol de Toronto. Continuando el recorrido en el mismo sector, llegamos a Union Station, un inmenso edificio que alberga la principal estación de trenes y metro. El transporte público es bastante organizado, en las calles principales circulan los tranvías, pero en las autopistas hay grandes congestiones, lo bueno es que la señalización es excelente y los mapas se pueden conseguir en cualquier puesto de información.

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Otro lugar para no perderse es el City Hall, donde se encuentran los impresionantes edificios de gobierno (ayuntamiento o municipio) tanto el antiguo como el nuevo, y a su alrededor monumentos en honor a héroes, banderas de las provincias canadienses, plazas y fuentes de agua, además de restaurantes y hoteles de lujo. Estos lugares son frecuentados por turistas de todas partes del mundo a todas horas; esta es realmente una ciudad multicultural.

Y hablando de cultura, puedo recomendar el Museo Casa Loma, que es un auténtico castillo ubicado en medio de la ciudad y que en su interior conserva todo el mobiliario original de su época, además tiene un túnel subterráneo que conecta con los establos y el invernadero al otro lado de la calle. Para los que no disfrutan mucho con la cultura, hay parques de diversiones, acuario, y entretenimiento en el Cirque del Soleil, entre muchas opciones más.

La oferta de paseos guiados en buses panorámicos de dos pisos, o en ferry y yate por el lago Ontario es alta y variada; también se puede aprovechar las playas urbanas a orillas del lago para tomar el sol del verano. Los tours pasan por los más reconocidos museos, teatros e iglesias y por el gran sector comercial.

Saludos.

Un día en Montevideo


Aunque solo fue un día, hice muchas cosas interesantes. Desde antes de viajar a Buenos Aires tenía planeado cruzar el río de La Plata para ir a Montevideo, así que investigué todo lo relacionado con el transporte en barco de la compañía Buquebus. Contaba con poco tiempo y dinero para hacer la travesía, así que aproveché una promoción que permitía tomar el Buquebus hasta Colonia en Uruguay, y luego un bus de la misma compañía hasta la capital (también se puede hacer el viaje directamente). Lo peor era que el viaje por ser una oferta sería a medianoche y el regreso también, así que durante dos noches tendría que dormir (si es que podía) un tramo de tres horas en barco y otro del mismo tiempo en bus. 

No tengo quejas de este viaje (me encantaría repetirlo) dormí casi todo el trayecto en ambos transportes, tanto que apenas me acuerdo cuando estuvimos en Colonia y nos registraron la entrada al país en el pasaporte. Una vez que llegué a la terminal de buses en Montevideo, y ya estaba completamente despierta (hacía frío, era un día antes del inicio de la primavera) con mis compañeros de viaje, grandes amigos que estudiaron conmigo en la universidad, emprendimos mapa en mano la visita a la ciudad por el Boulevard General Artigas, donde destacan la Plaza de la Bandera, la Cruz del Papa y el Obelisco.

Tomamos un transporte público en que avanzamos hasta el lugar donde se encuentra el monumento al Gaucho, en la avenida 18 de Julio. Esta avenida es muy transitada y allí se puede encontrar de todo: bancos, restaurantes, centros comerciales, plazas y monumentos, es precisamente donde se puede medirle el pulso a la ciudad. En una de las plazas compramos artesanías y conversamos con algunos residentes que recordaron el éxito que mi compatriota Alberto Spencer tuvo en el fútbol del club Peñarol.


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Seguimos el recorrido a pie hasta que llegamos a la Plaza de la Independencia, donde el Palacio Salvo domina imponente una de las esquinas, el monumento a Artigas el centro (prócer nacional, muchos sitios emblemáticos llevan su nombre) y en la parte posterior la “Puerta de la Ciudadela” que indica el inicio de la ciudad vieja hacia una calle peatonal. Muy cerca se encuentra el teatro Solís que en ese entonces estaba celebrando su 150º aniversario. Siguiendo en dirección al puerto marítimo, encontramos hermosas edificaciones, restaurantes que ofertaban el delicioso asado uruguayo y una feria de artesanías en la Plaza Constitución frente a la Catedral. 

Me reuní con una amiga uruguaya que vive en Montevideo y a la que solo conocía por internet, ella me acompañó a visitar otros lugares de la ciudad, como el edificio de mármol del Palacio Legislativo, donde pudimos ingresar y admirar su arquitectura y organización y nos comentaron que en las reuniones de los Diputados el pueblo puede asistir.

Finalmente ya al caer la tarde y acercarse nuestro retorno, mi amiga nos recomendó ir a las ramblas (malecón les llamamos acá) de los sectores de Punta Carretas y Pocitos, para ver las playas del río de La Plata al atardecer. Había personas pescando allí entre unas rocas (bañistas no, por la hora y por el frío) también haciendo ejercicios en los parques. Antes de regresar a la terminal Tres Cruces a tomar el bus que nos llevaría de regreso a Colonia y al Buquebus hacia Buenos Aires, hicimos compras en el shopping Punta Carretas y allí terminamos nuestro recorrido por la ciudad.

Saludos.