Estudiantes de MSIG en Montreal


Mientras fui estudiante de la MSIG asistí junto al Director y un grupo de mis compañeros a un curso de Estrategia de Negocios Internacionales que se dictó en la UQAM en Montreal. Durante este viaje a Canadá visitamos también Toronto, Niágara Falls y Québec. Ahora que por fin me gradué del Máster, he querido recopilar mis recuerdos de cómo se desarrolló la estadía en Montreal durante nuestra semana de clases, como aporte para los futuros viajeros de la MSIG.

El viaje fue bastante largo, hicimos 4 escalas pues perdimos la reserva original para ir casi-directo, así que pasamos por Quito, Lima, San José y San Salvador. Al llegar a Montreal lo primero fue buscar alojamiento en un hotel cercano a la universidad y a alguna estación del metro. El primer día llegamos a clases a pie para poder conocer los alrededores, pero luego para ahorrar tiempo y esfuerzo lo hicimos en metro, muy indispensable en una ciudad tan grande; además, este medio de transporte público recorre los lugares de mayor interés y conecta toda la ciudad subterránea.
Nos recomendaron comprar una tarjeta con la cual podríamos movilizarnos por la red de metro varias veces al día y durante toda la semana, a un precio de 19 dólares canadienses.


Estación de metro
Un trozo del caído muro de Berlín
Mis aspiraciones turísticas se vieron truncadas porque solo contábamos con las mañanas para poder conocer la ciudad y hacer compras, pues la asistencia a clases era durante la tarde y noche. Además nos enviaban tarea todos los días, y con mis compañeros de grupo de trabajo decidimos quedarnos cada noche en la universidad hasta terminarla, y luego solo nos quedaba ir al hotel a dormir. Suena bastante aburrido, pero de nada servía ir de paseo al finalizar las clases pues ya casi todo estaba cerrado, y la zona de entretenimiento solo estaba activa durante los fines de semana, iniciando desde los jueves.

Para la mitad de la semana teníamos planeada una visita a la organización Montreal Internacional; nuestro profesor nos recogió en el hotel y nos guió caminando a través de la ciudad subterránea. De esta manera pudimos conocer hasta tres niveles hacia abajo, con movimiento comercial, hotelero, de transporte y por supuesto turístico. Luego asistimos a una conferencia donde nos mostraron los convenios que Montreal Internacional tiene para contribuir en la economía no solo de la ciudad, sino de toda la provincia de Québec, en especial aquellos que involucran extranjeros que adquieren la residencia.

Edificio de Comercio Mundial, donde se encuentra Montreal Internacional
En el Hard Rock Café
En nuestro primer jueves decidimos aprovechar la noche para el entretenimiento, así que terminamos nuestra tarea a la velocidad de la luz para poder visitar la zona rosa de Montreal, y la mayor parte del tiempo estuvimos en el Hard Rock Café. En cuanto a la alimentación, pocas veces comimos en restaurantes, lo recomendable son los supermercados donde se puede adquirir de todo, o el buffet en el barrio chino.

El día viernes muy temprano teníamos programada otra visita y emprendimos el camino hacia el sur de Montreal, a Beauharnois, donde se encuentra Hidro-Québec, la empresa hidroeléctrica de mayor importancia y que genera casi toda la energía para la provincia de Québec y gran parte de Canadá. Hicimos un tour por las inmensas instalaciones, nos explicaron el funcionamiento de la planta en francés mientras nuestro profesor nos traducía. Una de mis compañeras hacía preguntas en español directamente al guía y se enojaba porque no le contestaba, mientras él mostraba su rostro de no entender nada.

La ciudad de Beauharnois
La Hidroeléctrica más importante de Canadá
Nuestra última clase del día viernes no se llevó a cabo en la UQAM, pues después de visitar Hidro-Québec el profesor nos invitó a almorzar a su casa en las afueras de Montreal y allí mismo organizó un sitio para poder desarrollar la clase; en la noche nos invitó a un partido de waterpolo pero solo unos pocos valientes se atrevieron a entrar a la piscina a esa hora y con ese frío, finalmente organizó una fiesta de despedida,  consagrándose como un excelente anfitrión durante toda nuestra estadía. 

Esa misma noche regresamos al hotel para empacar y salir el sábado a primera hora hacia Toronto, ya que nuestro vuelo de regreso a casa salía desde esa ciudad el siguiente lunes. Nuestro transporte durante las 5 horas de viaje entre Toronto y Montreal fue un auto que alquilamos, ya que no pudimos conseguir boletos de tren. 

Mural con los proncipales atractivos de Beauharnois
Afueras de Montreal, de regreso a Toronto
Durante la semana de clases el auto estuvo parqueado en el hotel puesto que no era recomendable para recorrer la ciudad como lo hicimos en el metro, pero sí lo utilizamos para ir a la hidroeléctrica en Beauharnois, y además para una visita a la ciudad de Québec. Como este viaje se realizó a finales de un verano, solo hacía un poco de frío en la noche, así que mi equipaje de ropa abrigada regresó intacto.

Saludos.

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