Cascada Pailón del Diablo, Ecuador


La cascada es una de las atracciones cercanas a la ciudad turística de Baños, y se encuentra de camino hacia la ciudad del Puyo, puerta del bosque amazónico del Ecuador, en el río Verde. Se puede observar desde la carretera en toda su extensión, o se puede tomar un sendero entre la vegetación hasta llegar a un puente colgante y un mirador con escalinatas, construidas sobre la roca de las paredes de la mismísima cascada.

El sendero para llegar está bien señalizado y toma unos 20 minutos, es empinado y en ocasiones hay escalones, pero se puede descansar por tramos en cabañas o miradores construidos para el efecto, incluso se puede tomar el agua de los riachuelos al paso. Casi al final hay un puente colgante, desde donde se puede admirar la caída de agua muy cerca.




Para llegar más cerca aún, un poco más adelante en el sendero hay un hotel-restaurante-mirador desde donde se accede a las escalinatas que en ocasiones nos coloca en medio del agua como en una ducha, así que es imposible no salir mojado.  La vista es espectacular, la fuerza del agua forma un remolino de color verde azulado y una neblina blanca junto con una brisa refrescante. Ni las cámaras fotográficas se salvan de salir mojadas.

Hotel-restaurante-mirador



Casi todos los tours que parten de Baños incluyen la vista al Pailón del diablo desde la carretera, pero hay que ir por cuenta propia para llegar hasta el puente colgante o el mirador. Incluso con un poco más de tiempo se puede ascender hasta el nacimiento de la cascada, planificando bien la ruta o consiguiendo un guía.

Saludos.

Murales y graffiti en Valparaíso, Chile


Valparaíso es una de las ciudades más coloridas que he visto. Está rodeada de cerros y mira hacia el mar; sus casas coloniales muestran en sus fachadas, techos y muros toda clases de gráficos sobre su historia y su gente, o simplemente promocionando sus productos.

En una de estas casas escribió Neruda algunos de sus poemas, y no pudo tener mejor inspiración que asomarse a su ventana...











Saludos.

Toledo: La catedral, la sinagoga y la mezquita


Antes de viajar a Toledo leí mucho para enterarme de lo más recomendado, y así aprovechar bien mi visita de un día. En todos los sitios se refieren a esta ex-capital de España como la ciudad de las tres culturas, donde cristianos, judíos y musulmanes han convivido por siglos; aquí quiero mencionar lo que vi del legado de estas tres culturas en relación a sus lugares de culto, como puse en el título.

He visitado muchos templos católicos en mis viajes, en especial las catedrales que suelen ser más impresionantes por dentro que por fuera, pero hasta ahora ninguno ha superado el altar de la iglesia de La Compañía de Jesús en Quito, capital del Ecuador. Recibí muchas recomendaciones de hacer un tour al interior de la catedral de Toledo, pero las colas para adquirir boletos y para el ingreso me desanimaron. A la que sí ingresé fue a la iglesia de Santo Tomé, muy sencilla y cuyo atractivo turístico radica en ser la sede de la obra más famosa de El Greco: El entierro del Señor de Orgaz. Está prohibido tomar fotos al cuadro, pero hice una de contrabando y por lo tanto desenfocada.

Fachada principal de la Catedral

Ingreso lateral de la Catedral

Iglesia de Santo Tomé

"El entierro del Señor de Orgaz" obra de El Greco

Nunca antes había entrado a una sinagoga, así que Toledo me presentaba la oportunidad. Santa María La Blanca data del siglo XII y se muestra como un sencillo edificio por fuera, totalmente contrario a la opulencia de la catedral, tanto que casi no llama la atención de los turistas. Para ingresar pagué 2,5 euros, y nada más pasar la vieja puerta de madera, quedé totalmente impresionada. Tal vez por la belleza de las columnas y arcos, o por el aire de misticismo que se respira dentro, o porque está completamente vacía y es conservada como Monumento Nacional. Me quedé algún tiempo allí recorriendo cada rincón y viendo una exposición de cuadros, libros y poesías judías. Se permitía tomar fotos pero sin flash.

Fachada principal de la sinagoga

Construcción de columnas al interior

Detalles del techo y las columnas

La cúpula principal, lo mejor conservado

Finalmente, quise también conocer un poco de la cultura de adoración de los musulmanes, y por igual precio pude entrar en  la mezquita Cristo de la Luz. El nombre corresponde al cristianismo, al igual que el de la sinagoga, pues ambos edificios fueron luego "consagrados" y convertidos en iglesias en la reconquista de la ciudad. Se considera una de las edificaciones más antiguas de Toledo, incluso hay excavaciones que evidencian muros, escaleras y cuevas. El edificio es pequeño, y de la construcción original solo se observan las columnas y bóvedas del techo, pues la parte del altar pertenece a las modificaciones posteriores. Tiene unos jardines que llevan hacia la muralla, desde donde se puede observar la ciudad.

Mezquita, el edificio más antiguo de Toledo

La parte añadida al edificio por los conquistadores

Acceso a cuevas y bóvedas

Columnas interiores

De los tres templos que visité, solo el católico conserva su utilidad como lugar de culto, los otros son conservados como Patrimonio y no se puede apreciar en ellos la cultura de quienes los construyeron, pues carecen de mobiliario, altares y demás objetos relativos a la religión judía y musulmana. Aún así, merece la pena conocerlos por su valor en el arte milenario de la ciudad.

Es imposible recorrer Toledo en un solo día, en especial porque hay demasiada historia en sus murallas, calles, plazas, edificaciones, iglesias y museos. Y además porque se encuentra en un sector empinado y las calles son empedradas y laberínticas. Estoy segura que volveré, ya que se encuentra a pocos kilómetros de Madrid donde resido temporalmente.

Saludos.

Sol en Madrid


Desde el momento en que puse pie en esta ciudad he querido escribir una entrada con mis primeras impresiones. Porque es mi primera vez en Madrid, y en España, y en Europa, y en el otoño. Cuando llegué el sol aún estaba en su esplendor y la gente se resistía a dejar el fresco atuendo del verano. Pero no es al astro rey a quien dedico el tema de mi retorno al blog (luego de unos meses de abandono) sino a la imponente plaza en la que tuve mi primer contacto con la vida madrileña: Puerta del Sol.

Buscando alojamiento unos días antes de mi viaje, noté que la mayoría de hostales indicaban como su mejor característica el encontrarse en los alrededores de la Puerta del Sol, así que no lo dudé e hice mi reserva. Nunca imaginé el intenso movimiento que se vive en este lugar privilegiado de la capital española, que no tiene inicio ni fin porque dura las 24 horas.



El aspecto de la plaza y las edificaciones que la circundan me resultaron familiares, puesto que lo que ahora son los centros históricos en el continente americano, están inspirados en las ciudades españolas. Destaca el  edificio Casa de Correos que atrae las miradas y los flashes hacia su torre y reloj. Pero lo que llama mi atención es la actividad, el comercio, el olor, los sonidos, las conversaciones, el arte callejero, y hasta las manifestaciones... es como un imán, que me ha atraído ya varias veces a pesar de que ahora estoy un poco lejos.

Es el núcleo de la ciudad y se puede acceder fácilmente en cualquier medio de transporte público: metro, tren, bus y taxi. Como dato curioso, también hay intenso movimiento subterráneo, pues bajo la plaza convergen tres líneas de metro, y además hay que seguir bajando a las profundidades para tomar el tren de Cercanías (perdí la cuenta de tantas escaleras).



Desde allí todo es interesante en cualquier dirección: grandes tiendas (tecnología, vestuario, entretenimiento), hoteles, bancos y edificios patrimoniales hacia Callao y Gran Vía en el norte; restaurantes, bares, teatros, y los barrios de fundación de la ciudad al sur; museos, monumentos, espacios culturales y el parque de El Retiro al este; y la Catedral, Palacio, plazas y jardines Reales al oeste.

Sin duda me quedan miles de cosas más que ver y disfrutar en los alrededores de Puerta del Sol. Es el mejor inicio para recorrer Madrid; solo te paras en el centro de la plaza, miras en cualquier dirección y escoges adentrarte en cualquiera de las 10 calles que la rodean. No hay manera de equivocarse, siempre escogerás bien.

Saludos.