Desfile en las fiestas de Quito


En la entrada anterior hice una descripción de un desfile muy especial de embarcaciones sobre el río Guayas, para conmemorar las independencia de Guayaquil. Quito no se queda atrás con los desfiles, en esta oportunidad les presento uno al que asistí un 6 de diciembre durante las fiestas por el aniversario de fundación de la capital del Ecuador.

En aquella oportunidad visité la ciudad para asistir a unas conferencias profesionales y me tocó vivir todo el ambiente festivo de los quiteños, recomiendo completamente ir porque hay eventos culturales, musicales y deportivos, para todos los gustos. 

Hay varios desfiles por al menos tres días consecutivos, estas fotos y vídeo corresponden a uno nocturno a lo largo de la Avenida Amazonas, que presencié por casualidad porque no sabía que se llevaría a cabo.  Desde mi ventana del hotel vi cómo llegaba la gente a colocarse en las veredas a pesar de la lluvia, que afortunadamente ya había parado cuando todo empezó, aproximadamente a las 21:00 horas.
Desfilaron bandas de música de muchas instituciones y grupos de baile folclórico de varias regiones del país, destacaron los carros alegóricos que representaban tanto la historia como la vida moderna de la ciudad, y también hubo zanqueros y payasos.

Varios colegios y gremios participaron con sus propias bandas musicales y coreografías. Recorrí casi toda la avenida en sentido contrario al desfile para adelantarme y no tener que esperar a que pasaran por el hotel, en una de las calles transversales había una plataforma desde la cual narraban todos los acontecimientos al estilo de un programa de radio.


Las autoridades y reinas de la ciudad también estuvieron presentes, invitaron a los asistentes a través de los parlantes a todas las actividades que se realizarían hasta finalizar las celebraciones. Al siguiente día aproveché para recorrer uno de mis lugares favoritos: el Centro Histórico, que es Patrimonio Cultural de la Humanidad.


Saludos.

Desfile Náutico en el río Guayas, Guayaquil


Ayer 24 de mayo en Ecuador hubo desfiles cívicos para conmemorar la Batalla del Pichincha, que nos dio la independencia en 1822. Me encantan los desfiles con su movimiento y colorido, sea uno militar, escolar, de carros alegóricos, etcétera. En esta entrada quiero mostrar uno diferente, al que asistí en octubre del año pasado al conmemorarse el aniversario de la Independencia de Guayaquil: el Desfile Náutico en el río Guayas.

En este desfile anual participan diferentes tipos de embarcaciones, y se puede apreciar desde el Malecón de la ciudad, que tiene más de 2 km. de extensión. El río Guayas es uno de los más importantes y representativos del país, y su malecón es reconocido en el exterior como uno de los principales atractivos turísticos de Guayaquil.

Hay que llegar temprano y buscar un lugar estratégico para las fotos, pues en pocos minutos el malecón se llena de gente. El recorrido del desfile empieza desde el sur y avanzaba hasta el cerro Santa Ana.

Entre los participantes hay embarcaciones particulares y también del Estado. Algunos sólo van a lucir sus yates, otros prestan sus lanchas para llevar a personalidades de la ciudad como la Reina de Guayaquil. Entre los más vistosos están los que llevan a bordo una fiesta y parecen verdaderas discotecas sobre el río, o los de turismo como el Henry Morgan
También participan los que utilizan los barcos como herramientas de trabajo en la pesca, en especial camaroneros, además una gabarra que transporta autos y camiones para cruzar el río. Entre las embarcaciones oficiales estaban las naves de rescate y bomberos, que lanzan chorros de agua al público asistente; también los guardacostas con su armamento, botes salvavidas y sirenas. 

Para finalizar el desfile generalmente realizan una exhibición con simulacro de rescate, donde intervienen helicópteros y lanchas rápidas, demostrando el procedimiento que se sigue cuando hay náufragos que regresar a tierra.

Saludos.

Santiago, capital de Chile


Santiago es una gran ciudad que se ha recuperado de las secuelas de fuertes terremotos; este será un recordatorio de un corto paseo de tres días que hice hace algunos años. Ya había publicado este post anteriormente, pero no cargaba bien la página así que tuve que rehacerlo; además como es antiguo, aprovecho para actualizar algunos datos mientras preparo un nuevo post sobre mi reciente visita a la capital chilena.

Con el tiempo disponible que tuve en mi primera visita a Santiago, sólo visité unos pocos lugares. Uno de ellos y el más emblemático fue el Palacio de La Moneda, sede del gobierno central de Chile; ingresé al patio de Los Naranjos en el interior del edificio, donde hay algunos de estos árboles, esculturas, y una fuente.

A pocas cuadras de allí recorrí el Paseo Ahumada, una calle peatonal muy concurrida por el movimiento comercial y financiero que allí se desarrolla; desemboca en la Plaza de Armas donde se encuentran la Catedral, el Municipio y el Museo Histórico Nacional. Además en los alrededores hay restaurantes y locales de comida rápida, donde se puede degustar los platos típicos; por primera vez probé la Chorrillana, que consiste en papas fritas con carne, huevo y cebollas y me pareció excelente!

Luego fui hacia el Parque Forestal y la Plaza Italia, muy conocida por el monumento al General Baquedano y el edificio Telefónica. Desde allí crucé un puente de la Avenida Costanera Norte para dirigirme hacia la estación de ingreso del Funicular, al pie del cerro San Cristóbal. En lo alto del cerro se encuentra una imagen de la Virgen de la Concepción, con su capilla y anfiteatro, y un mirador para contemplar la ciudad.

Antes de subir al funicular me advirtieron que el clima no era el ideal para la vista, pues casi empezaba a llover y estaba nublado, pero no tenía alternativa pues no podría regresar otro día; sin embargo disfruté mucho del paseo y los atractivos del parque, aunque no pude ver los Andes en el horizonte.

Ver más presentaciones de Croixmarie
Desde el mirador del cerro, caminando unos metros hacia atrás, se encuentra el Teleférico que en ese entonces estaba en pleno funcionamiento; es la primera vez que veo uno que hace el recorrido en forma horizontal, y se utilizaba también para transporte de pasajeros (en Quito tenemos uno que sube la montaña hasta más de 4000 msnm y solo es recreacional).

Finalmente, estuve en el sector de Providencia, haciendo compras de vinos en un Centro Comercial; esta zona es moderna y hay gran actividad de bancos, restaurantes y comercio. Me llamó mucho la atención que en esta ciudad sí se respeta al peatón, que tiene prioridad sobre los vehículos al cruzar las calles, todo muy bien organizado y nada de excesos en velocidad o ruido. El metro y el transporte público en general es muy bueno, a pesar de que en ese entonces estaban en disputas por el Transantiago.

Saludos.

La Nariz del Diablo en ferrocarril


En un post anterior describí la travesía desde Riobamba a la "Nariz del Diablo" en tren. En este voy a dar detalles del descenso del tren por el filo de la montaña, y presentaré un vídeo con mis experiencias. Las imágenes y el relato corresponden a cuando todavía no se había rehabilitado el ferrocarril, y aún se permitía viajar en el techo de los vagones.

Como se menciona en casi todos los sitios donde se habla de este recorrido, cuando fue construida la vía férrea la llamaron “el ferrocarril más difícil del mundo” porque fue realmente una obra de ingeniería increíble para su época, pues había que pasar por una montaña que formaba una pared de roca, que por su forma se conoce como “Nariz del Diablo”. Lo ingenioso fue que para poder subir/bajar, se construyeron los rieles en forma de zig-zag al filo de la montaña.

Autoferro que nos precedía, llegando a la intersección en retroceso, por el riel de la izquierda 
Después de salir de Alausí, una pintoresca ciudad de la sierra ecuatoriana, el tren avanza varios kilómetros hasta llegar a la montaña. Allí notamos que en la misma dirección pero unos metros más abajo hay otros rieles que parecen paralelos, pero mientras el tren avanza vemos que ambos rieles se unen y aunque ya estamos en la intersección, seguimos avanzando. Cuando el último vagón llega a dicha intersección, nos detenemos y los oficiales bajan para hacer movimientos atrás, que yo no podía ver por estar bastante adelante en el techo del primer vagón; estos movimientos encarrilan el último vagón hacia los otros rieles.

El tren se mueve otra vez pero ahora hacia atrás y mi primer vagón viene a ser ahora el último. Nuevamente volvemos a divisar rieles paralelos más abajo, se retrocede hasta que la máquina del tren llega a la nueva intersección y nos detenemos nuevamente, cambiamos de rieles y cotinúa el descenso pero esta vez hacia adelante. Se repite varias veces de esta manera hasta llegar a la base de la montaña, donde hay un cruce de rieles más amplio, una estación abandonada en ese entonces (que es la de Sibambe y que ahora está rehabilitada y en funciones) y a su lado el rio Chanchán.

Autoferro al pie de la montaña "Nariz del diablo"
Allá abajo, la máquina del tren intercambió lugar con el último vagón que era el único que llevaba pasajeros sentados en su interior; de esa manera al regresar hacia Alausí yo estaba del mismo lado del abismo y mi vagón quedó al último, puesto que no se movió de posición ya que el tren nunca dio la vuelta en U.

Después de cruzar por un puente el río, pudimos bajar del tren por un momento para caminar un poco, allá se encontraba uno de los Autoferros Express, que son una especie de buses adaptados para moverse en los rieles y también llevaban pasajeros en el techo.  Ellos emprendieron el ascenso de la montaña primero, pero más adelante cuando faltaban pocos minutos para llegar a Alausí les falló la máquina y los alcanzamos. Además los tuvimos que “empujar” hacia adelante por el resto del camino para no detenernos nosotros también.

Espero les guste el siguiente vídeo, y puedan llegar hasta el final de los casi 5 minutos de este resumen de mi travesía sobre rieles ;)



Saludos.

Cruzando fronteras: Ecuador - Perú


He cruzado la frontera entre las ciudades de Huaquillas y Aguas Verdes por tierra dos veces: una pasando el puente fronterizo a pie y la otra en bus. Para llegar hasta allá tomé un bus de la cooperativa CIFA en Guayaquil. Para ir hasta Lima hay otras opciones, como las cooperativas peruanas Ormeño y Cruz del Sur, pero ni sus horarios, tarifas o escalas intermedias eran convenientes para mí en el momento.

El bus de CIFA se toma en la terminal terrestre de Guayaquil, pasa por la ciudad de Machala y llega a Huaquillas donde se encuentra la policía de migración ecuatoriana, luego cruza a Aguas Verdes y Tumbes, donde se realiza el ingreso al Perú, finalmente continúa hasta Piura.

La tarifa depende de la ciudad destino y también del tipo de servicio. El llamado "normal" es un bus típico de transporte interprovincial ecuatoriano, nada cómodo ni seguro y su costo es de USD 12 hasta Piura. El servicio "especial" cuesta USD 17 al mismo destino, el bus es de dos pisos con asientos semicama y aparenta mayor seguridad.

Bienvenida al Perú luego de cruzar la frontera con Ecuador
En mi primera experiencia cruzando la frontera hace algunos años, tuve el inconveniente de que mi compañera de viaje no tenía completos los documentos, así que nos tardamos mucho en migración, tanto que el bus no pudo esperar más y nos dejó a un lado de la carretera con nuestro equipaje.

Antes a los ecuatorianos se nos solicitaba la cédula de ciudadanía o pasaporte, más el certificado de votación de las últimas elecciones y un permiso de salida emitido por la policía de migración. Afortunadamente ahora basta con la cédula o pasaporte; al menos uno de ellos se debe presentar.

Hay que tomar en cuenta que la cooperativa CIFA no se responsabiliza por problemas presentados en la frontera; ellos deben seguir su camino, así que luego de resolver nuestro inconveniente, nosotras buscamos continuar el nuestro: tomamos un taxi hasta el puente que separa ambos países. Lo feo es que hay que cruzar a pie y arrastrando las maletas, mientras del otro lado ávidos taxistas nos ofrecían llevarnos hasta el sitio de migración peruana.

No nos quedaba más que confiar y tomar un taxi, aunque debo confesar que estaba muerta de miedo porque las cosas no habían salido como lo planeamos, pero afortunadamente era de día, pues salimos de Guayaquil en la mañana y el viaje toma 5 horas. Finalmente todo salió bien y el mismo taxi nos llevó hasta Tumbes.

El paisaje del norte de Piura que se ve desde la carretera
Hace dos meses fue la segunda ocasión que crucé la frontera. Esta vez sí lo hice en el bus, y tomé el servicio especial aunque más caro, porque el viaje partió casi a medianoche y prefiero un poco más de seguridad. El edificio de aduanas de Ecuador en Huaquillas ha cambiado considerablemente, con instalaciones modernas y mejor atención, y desde hace muchos años es el único lugar donde mi pasaporte ha sido marcado con impresora y no con sellos.

En el Perú el edificio de aduanas no ha cambiado nada, deberían mejorarlo, y los funcionarios ni miran el pasaporte para ver si te pertenece, como lo harían si vas en avión. El bus de CIFA nos esperó hasta que realizamos el trámite y partimos enseguida.

Mucha gente se quedó más adelante en la playa de Máncora, que ha ganado bastante fama internacional. Yo continué mi viaje hasta Piura y llegué aproximadamente a las 11 de la mañana, para visitar una querida amiga y luego tomar un bus de Cruz del Sur hasta Lima, continuando con mi viaje de mochilera por Sudamérica.

Saludos.

Desde Guayaquil hacia Esmeraldas


Country roads, take me home... esta canción de John Denver es una de mis favoritas, y es la apropiada para acompañar la descripción de los caminos que llevan desde la ciudad en que vivo hasta aquella en que nací. Hay varias rutas para viajar desde Guayaquil a Esmeraldas, y voy a describir las tres principales.

1. La ruta más utilizada es la que realiza el transporte interprovincial, un recorrido de aproximadamente 8 horas que sale de Guayaquil por la carretera 25 hacia el este, llegando a Babahoyo y continuando hacia el norte (por allí abundan los camiones de carga que van a la sierra, lo que hace pesado el tráfico) hasta Quevedo en la provincia de Los Ríos

Luego de unas horas por un camino bastante monótono se siente el clima templado de Santo Domingo de los Tsáchilas en la provincia del mismo nombre, finalmente se ingresa a la provincia de Esmeraldas por La Concordia y se recorre varias curvas peligrosas y cerros desde Quinindé hasta llegar a mi ciudad natal. Este viaje lo realizan las cooperativas Trans Esmeraldas, Occidentales, Panamericana y Aerotaxi, que en ningún momento abandonan la ruta 25.

Pero es muchísmo mejor si el viaje se realiza en un vehículo particular pues hay rutas alternativas que son más cortas, así como algunas incluso más largas pero con vistas espectaculares y un poco de aventura.


Ver Guayaquil - Esmeraldas, Ecuador en un mapa más grande

2. Mi preferida es la que saliendo de Guayaquil recorre todo el norte de la provincia del Guayas por la ruta 21, que pasa por Daule, Balzar y El Empalme, donde termina y se debe tomar por unos minutos un tramo de la ruta 40 que viene desde la provincia de Manabí, para luego unirse a la ruta 25 de los buses interprovinciales en Quevedo, la cual llega hasta Esmeraldas.

Pero la ruta 21 se realiza en menor tiempo, por una excelente carretera muy bien señalizada y con poco tráfico. Se sigue un tramo de la ribera del río Daule, que serpentea y hay que cruzarlo varias veces en el recorrido; abundan los sembríos y piladoras de arroz; se pasa por algunos pueblos pintorescos donde se ofrece comida típica, frutas y artesanías.

3. El camino más largo es saliendo del Guayas por la ruta 21 (más conocida como vía a Daule) hasta Nobol y de allí se va al oeste por la ruta 9 que pasa por Lomas de Sargentillo y Pedro Carbo hacia la provincia de Manabí; esta ruta sigue por Jipijapa hasta llegar a la capital manabita de Portoviejo. Desde allí hay varias combinaciones para continuar hacia el norte a Bahía de Caráquez, por ejemplo se puede tomar la 40 y luego la 30.

Antes, al llegar a esta ciudad se terminaba la carretera y para continuar había que cruzar un gran estuario subiendo el auto a una gabarra (ferry, balsa) y pasar unos minutos en el mar. Ahora ya está construído sobre el estuario un puente que evita el uso de la gabarra y del otro lado al desembarcar está San Vicente. Continuando hacia el norte se sigue la Vía del Pacífico por las hermosas playas de Canoa hasta Pedernales y por fin, la provincia de Esmeraldas.

En la siguiente presentación, aún no estaba terminada la construcción del puente, por lo tanto puse fotografías de cómo se transportaba en la gabarra desde Bahía de Caráquez hasta San Vicente:

Ingresar a Esmeraldas por Manabí es mucho más atractivo que hacerlo por Santo Domingo de los Tsáchilas, pues la carretera del sur de mi provincia tiene unos paisajes muy verdes, se cruzan varios ríos y en un gran tramo recorre la costa del Pacífico, con espectaculares vistas al mar en Same, Súa, Atacames y Tonsupa; esta carretera está muy bien señalizada y en excelente estado. Y aunque este recorrido desde Guayaquil es el más largo, lo recomiendo para cuando quieran conocer un poco más del Ecuador.

Saludos.