Hacia la isla de La Plata


La isla de La Plata se encuentra en el Parque Nacional Machalilla, provincia de Manabí en Ecuador. La mayor oferta de tours hacia la isla está en la ciudad costera de Puerto López; saliendo desde las 9 de la mañana, tardan aproximadamente 2 horas para llegar y los precios están entre 30 y 40 USD incluido el equipo de snorkel, guía y refrigerio.

En Ecuador ya no se cobra la entrada a los Parques Nacionales, a excepción de Galápagos. Hay que tener cuidado y tomar el tour con guías certificados, pues es peligroso negociar directamente con pescadores de la zona que resulta más barato pero está prohibido por las autoridades.


La travesía hacia la isla incluye ver ballenas jorobadas entre los meses de junio y septiembre; las lanchas rápidas se detienen cuidadosamente para observarlas sin ser molestadas. Hice el viaje al final de temporada de ballenas, así que vi pocas pero muy activas. Algunas jugaban dando vueltas en el agua y mostraban sólo sus aletas haciendo piruetas, y otras sacaban casi la mitad del cuerpo dando saltos para luego caer pesadamente. Preferí disfrutar el espectáculo, así que apenas pude tomar fotos de la cola de ballenas mientras desaparecían en el mar.

Una vez en la isla, empieza el recorrido de varias horas a través de la vegetación hasta subir a la parte más alta; desde allí la vista del mar es espectacular y se puede observar a lo lejos el salto de las ballenas. A cada paso del camino se encuentran piqueros patas azules cuidando sus nidos, la guía nos explicaba las costumbres de estas aves, ambos padres hacen el nido en la tierra y empollan a su cría turnándose para conseguir el alimento.

Piqueros patas azules haciendo su nido
Otras aves como los albatros y las fragatas también llamaron nuestra atención cuando los machos adultos mostraban sus cuellos con una membrana roja como un globo. Del otro lado de la isla y antes de emprender el descenso pudimos ver de lejos piqueros con patas rojas y sus crías. Algunas especies introducidas en la isla tuvieron que se erradicadas hace años pues destruían los nidos de las aves y estaban mermando su población, igual suerte tuvieron especies de plantas que atraían insectos.

Para finalizar el tour, volvimos a la lancha para ir hacia un arrecife con corales y peces de colores, aprovechamos la oportunidad para hacer snorkeling. Es una belleza ver estos peces nadar a tu alrededor en el agua transparente y a poca profundidad. Para la próxima oportunidad llevaré una cámara de tomar fotos bajo el agua.

Fragatas anidando cerca del mar
Al partir de regreso a Puerto López volvimos a observar las ballenas, pero sólo dos que saltaban juntas como en una danza, esta vez disfrutamos completamente del espectáculo, pues una joven francesa y una familia peruana que iban con nosotros no dejaban de aplaudir y gritar de asombro al verlas tan cerca y pasando por debajo de la lancha.

No habíamos avanzado mucho cuando uno de los motores de la lancha se detuvo, nos explicaron que tenían que repararlo porque nos tomaría el doble de tiempo volver con un solo motor. Nos impresionamos mucho por estar detenidos en alta mar, mientras cambiaban bujías y probaban una y otra vez el encendido. Pasó media hora, pero estábamos calmados a pesar de que estaba por anochecer.

Llegamos a Puerto López justo a tiempo para dejar el hotel y tomar el último bus de regreso a Jipijapa, que se encuentra en la vía principal hacia Guayaquil, no sin antes pasar una odisea por escasez de transporte interprovincial.

Saludos.

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