Centro Histórico de Sao Paulo


Sao Paulo es una ciudad tan grande que resulta imposible recorrer las atracciones históricas, arquitectónicas y culturales del centro en un solo día. Para armar mi recorrido turístico consulté las opciones en el blog de Sao Paulo, que fue de gran ayuda pues el autor indica dónde se encuentran los lugares que no se puede dejar de visitar, así como recomienda no hospedarse en esta zona por ser peligrosa en las noches. Para llegar al centro se puede utilizar el metro, transporte subterráneo de gran rapidez y seguridad, pero bastante caro y sobrepoblado.

Mi recorrido empezó en la estación de Sao Bento, allí se encuentra un Monasterio del mismo nombre y una plaza con artistas callejeros, puestos de artesanías y unas “estatuas” muy simpáticas que se ponían en movimiento cuando alguien colaboraba colocando unas monedas. En la plaza también se encuentra el inicio del viaducto Santa Ifigenia, un puente sobre una gran avenida por el cual sólo circulan peatones y en cuyo otro extremo está el edificio Mirante do Vale, el más alto de la ciudad.

"Estatua" en la plaza frente al monasterio de Sao Bento
Continuando el recorrido me dirigí hacia la Rúa Formosa donde se puede apreciar el contraste entre antiguos edificios donde destacan el Martinelli y el Correo, y modernos rascacielos frente al parque Anhangabaú. La calle está compuesta por un piso de mosaico portugués por el que circulan pocos vehículos, hay teatros y varios restaurantes. Frente a la plaza Ramos de Azevedo se encuentra el Teatro Municipal, con esculturas muy hermosas en el exterior, en esta plaza también destaca el hecho de encontrar muchas personas que fuman y piden dinero a los transeúntes.

En la avenida Sao Joao me llamaron la atención los lindos quioscos de revistas y de lustrar zapatos frente al edificio Altino Arantes, más conocido como Torre do Banespa. Desde un mirador de este rascacielos hay una vista espectacular de la capital paulista, nada más hay que presentar una identificación para poder acceder a los ascensores pues la entrada es gratuita, y solo se tienen cinco minutos disponibles en el mirador, ya que hay muchos turistas y grupos locales que desean observar la ciudad en 360 grados hasta perderse en el horizonte. Allí es donde se comprende la magnitud del tamaño de la ciudad más grande de Brasil y América del Sur.

Exposición en el museo de la Lengua Portuguesa
Hacia atrás de la torre Banespa, por una calle inclinada se accede a la Rúa 25 de Marzo, un sector comercial abarrotado de gente que va adquirir todo tipo de artículos, pero destacaban las tiendas de bisutería y los disfraces para halloween (a mediados de octubre); aquí se puede comprar souvenirs y los favoritos son las sandalias Havaianas y su versión miniatura en llaveros. 

A pocas cuadras de ese intenso movimiento se encuentra el Mercado Municipal, un edificio con grandes y hermosos vitrales donde acuden los paulistanos a comer embutidos y comprar las frutas más grandes (y caras!) que he visto en mi vida. Casi al anochecer llegué a la Plaza da Sé, frente a la cual se encuentra la Catedral Metropolitana y bastante movimiento comercial y gastronómico.

Colorido del Mercado Municipal
Al siguiente día las dos horas de diferencia con respecto a mi país se incrementaron, pues a media noche hubo cambio al horario de verano en Sao Paulo y se adelantaron los relojes una hora, así que me tocaba madrugar más o perdía casi toda la mañana. El centro de la ciudad queda prácticamente deshabitado al caer la noche.

Tomé el metro hacia la estación de trenes Luz, que es un edificio imponente con una hermosa arquitectura, en cuyo interior circulan los trenes y se encuentra el Museo de la Lengua Portuguesa. La parte no agradable del sector es que hay muchas personas de aspecto extraño que se acercan sospechosamente y a pedir dinero, y hacen que la zona sea insegura y poco recomendable de visitar en las noches.
Finalmente fui a la Plaza República, donde todos los domingos se lleva a cabo una feria de artesanías brasileñas frente al edificio Caetano de Campos. En esta feria también compré souvenirs como llaveros y camisetas, la oferta de artículos es muy variada y es la primera vez que veo que aceptan pagos con tarjeta de crédito en pequeños puestos provisionales como estos. Llegó el medio día y tuve que partir hacia el Autódromo de Interlagos para la carrera de Formula 1, motivo principal de mi viaje.

Saludos.

Cómo llegar al Parque Nacional Machalilla


Al Parque Nacional Machalilla se accede a través de la vía conocida como Ruta del Spondylus (antes Ruta del Sol) que recorre la costa del Pacífico en Ecuador. Por el norte se puede ir desde la ciudad de Manta, por el centro desde Jipijapa, y por el sur desde Santa Elena (ruta E1).

Por la Ruta del Spondylus no hay un transporte que haga el viaje directo desde Guayaquil, pero si van en auto propio, es lo más recomendable por las vistas espectaculares de las playas, acantilados, pueblos, artesanías y mucho más que ofrece la costa ecuatoriana!

Mototaxi hacia playa Los Frailes o comuna Agua Blanca
Hice el recorrido en transporte interprovincial desde el terminal de Guayaquil hasta Jipijapa, y de allí a Puerto López, que podría llamarse la ciudad base desde donde parten la mayoría de recorridos por el parque, como playa Los Frailes, comuna de Agua Blanca, isla de La Plata, entre otros. Me tomó 4 horas llegar, así que es recomendable emprender el viaje muy temprano para aprovechar la mañana.

Basándome en mi experiencia de no contar con transporte propio y de tener sólo un fin de semana disponible, recomiendo empezar a conocer las maravillas naturales de Machalilla con la visita a la isla de La Plata un día sábado, y el domingo se puede ir a Los Frailes, Agua Blanca, y los senderos naturales; se puede llegar o salir de estos lugares a la hora que uno prefiera, pero de la isla no se puede retornar hasta la tarde cuando termina el tour (no hay lanchas a todas horas).

Hacia la isla de La Plata desde Puerto López
Cuando realicé este viaje lo hice al revés, por lo que regresé de la isla un domingo casi en la noche por un contratiempo con la lancha, que nos dejó media hora a la deriva y logramos alcanzar el último bus hacia Jipijapa. Al llegar allí nos encontramos con que ya no había transporte disponible para Guayaquil. Esperamos en la carretera para tomar algún bus que venía desde otras ciudades cercanas como Portoviejo y Manta, pero por políticas de seguridad los buses no se detenían a recoger pasajeros; y así estuvimos dos horas tratando de conseguir cómo volver (que el lunes hay que ir a trabajar a primera hora!).

Camino hacia Puerto López
Finalmente tuvimos que llamar a varias cooperativas de transporte para pedirles que al pasar por Jipijapa nos recogieran, pero o todas las unidades salían llenas o no podían detenerse a menos que tuviéramos el boleto comprado. Y eso fue lo que hicimos: una de mis amigas consiguió que alguien nos comprara los boletos en Portoviejo. Aprovechamos la espera para comer y estuvimos pendientes hasta que casi a media noche por fin un bus se detuvo y tenía reservados nuestros puestos. Nada más sentarme me quedé dormida y dos horas después ya estábamos en Guayaquil. Gracias a Dios, y a Rina ;)

Lección aprendida: Planificar el tiempo del paseo incluyendo posibles imprevistos. Consultar bien las frecuencias del transporte antes de aventurarse.

Saludos.

Hacia la isla de La Plata


La isla de La Plata se encuentra en el Parque Nacional Machalilla, provincia de Manabí en Ecuador. La mayor oferta de tours hacia la isla está en la ciudad costera de Puerto López; saliendo desde las 9 de la mañana, tardan aproximadamente 2 horas para llegar y los precios están entre 30 y 40 USD incluido el equipo de snorkel, guía y refrigerio.

En Ecuador ya no se cobra la entrada a los Parques Nacionales, a excepción de Galápagos. Hay que tener cuidado y tomar el tour con guías certificados, pues es peligroso negociar directamente con pescadores de la zona que resulta más barato pero está prohibido por las autoridades.


La travesía hacia la isla incluye ver ballenas jorobadas entre los meses de junio y septiembre; las lanchas rápidas se detienen cuidadosamente para observarlas sin ser molestadas. Hice el viaje al final de temporada de ballenas, así que vi pocas pero muy activas. Algunas jugaban dando vueltas en el agua y mostraban sólo sus aletas haciendo piruetas, y otras sacaban casi la mitad del cuerpo dando saltos para luego caer pesadamente. Preferí disfrutar el espectáculo, así que apenas pude tomar fotos de la cola de ballenas mientras desaparecían en el mar.

Una vez en la isla, empieza el recorrido de varias horas a través de la vegetación hasta subir a la parte más alta; desde allí la vista del mar es espectacular y se puede observar a lo lejos el salto de las ballenas. A cada paso del camino se encuentran piqueros patas azules cuidando sus nidos, la guía nos explicaba las costumbres de estas aves, ambos padres hacen el nido en la tierra y empollan a su cría turnándose para conseguir el alimento.

Piqueros patas azules haciendo su nido
Otras aves como los albatros y las fragatas también llamaron nuestra atención cuando los machos adultos mostraban sus cuellos con una membrana roja como un globo. Del otro lado de la isla y antes de emprender el descenso pudimos ver de lejos piqueros con patas rojas y sus crías. Algunas especies introducidas en la isla tuvieron que se erradicadas hace años pues destruían los nidos de las aves y estaban mermando su población, igual suerte tuvieron especies de plantas que atraían insectos.

Para finalizar el tour, volvimos a la lancha para ir hacia un arrecife con corales y peces de colores, aprovechamos la oportunidad para hacer snorkeling. Es una belleza ver estos peces nadar a tu alrededor en el agua transparente y a poca profundidad. Para la próxima oportunidad llevaré una cámara de tomar fotos bajo el agua.

Fragatas anidando cerca del mar
Al partir de regreso a Puerto López volvimos a observar las ballenas, pero sólo dos que saltaban juntas como en una danza, esta vez disfrutamos completamente del espectáculo, pues una joven francesa y una familia peruana que iban con nosotros no dejaban de aplaudir y gritar de asombro al verlas tan cerca y pasando por debajo de la lancha.

No habíamos avanzado mucho cuando uno de los motores de la lancha se detuvo, nos explicaron que tenían que repararlo porque nos tomaría el doble de tiempo volver con un solo motor. Nos impresionamos mucho por estar detenidos en alta mar, mientras cambiaban bujías y probaban una y otra vez el encendido. Pasó media hora, pero estábamos calmados a pesar de que estaba por anochecer.

Llegamos a Puerto López justo a tiempo para dejar el hotel y tomar el último bus de regreso a Jipijapa, que se encuentra en la vía principal hacia Guayaquil, no sin antes pasar una odisea por escasez de transporte interprovincial.

Saludos.

Cruzando fronteras: paso Jama


Quiero compartir lo que para mi fue más impactante en mi reciente viaje: cruzar la frontera entre Argentina y Chile por el paso de Jama. Tomé un bus de la cooperativa Pullman en Salta con un valor de 260 pesos argentinos, que al cambio del día eran USD 55. Partimos a las 7:00 y me dijeron que llegaríamos a San Pedro de Atacama aproximadamente a las 17:00 pues son más de 500 km subiendo los Andes.

Hacia el norte de Salta hasta Jujuy el camino es corto y me resultó un poco monótono porque estaba nublado, pero al emprender hacia el noroeste, de Jujuy a Purmamarca el paisaje cambia notablemente. Iniciando la subida de los Andes hay hermosas montañas de varios colores: jamás había visto tonos rosa, naranja, amarillo, café, verde en un solo cerro. Luego el paisaje cambia a montañas rocosas donde destacan bosques de enormes cactus.

Cuesta de Lipán, la carretera es muy peligrosa
Pasé de la impresión al miedo (sólo un poco) cuando la carretera empieza a ascender la cuesta de Lipán, se sube unos 2000 metros por la ladera de una montaña en unos minutos; desde mi ventana veía el abismo mientras el bus daba giros de 180 grados a 15 km/h. La velocidad máxima que marcó durante todo el ascenso fue de 28 km/h, y cuando por fin terminamos ese zigzag vi un letrero que indicaba una altura de 4150 m.

Después de pasar el sinuoso camino, hay pocas cuestas y ya se puede llegar hasta la velocidad máxima de 90 km/h, mientras en el horizonte se divisa una extensa línea blanca de las Salinas Grandes a la cual nos acercamos. Los compañeros de viaje se desesperaban por hacer acercamientos con sus cámaras al salar, mientras que yo no podía pues la mía sufrió un desperfecto y no podía hacer zoom de más de 2.0 =(

Pero me di cuenta que la carretera se dirigía directamente hacia allá y atravesaríamos el salar en el bus. Incluso el conductor detuvo la marcha por unos minutos para que pudiéramos contemplar esa maravilla. Yo quedé impresionada! Kilómetros de blancura y las montañas y nubes reflejadas como en un espejo. Ya que no pude hacer una expedición a Uyuni, el mayor salar que está en Bolivia, me deleité mucho con este.

Salinas Grandes en Jujuy, Argentina
Al avanzar aparecían maquinarias que recogían montones de sal, en algunas partes estaba seco y quebradizo como un desierto y en otras parecía un lago transparente, luego se empezaba a ver arcilla y vegetación parecida a musgo que cubría el salar y cambiaba su color.

Llegamos al paso Jama y fuimos a sellar el pasaporte en las oficinas de aduana argentina, fue rápido porque no tuvimos que bajar el equipaje, pues el ingreso a Chile no se realiza allí mismo, sino hasta llegar a San Pedro de Atacama.

Pero para mi deleite las maravillas aún no habían terminado. Al continuar el ascenso aparecen desiertos rojizos, rocas enormes y luego a la derecha, lagunas de colores turquesa impactantes y nevados con conos blancos que se veían más cerca en cada curva. Cuando llegúe a casa y miré el recorrido por Google Earth me di cuenta que esta parte de los Andes y lagunas son bolivianos y que la carretera pasa muy cerca de su  frontera con Chile.

Finalmente la vía inicia el descenso por las faldas del Licancabur, el nevado más famoso e ícono en San Pedro de Atacama. La cuesta es larga y recta pero muy empinada y el bus la realiza a unos 40 km/h, bajando más de 2000 m. en pocos minutos.

Laguna Verde y nevados en Bolivia, frontera con Chile
Algunos datos a tomar en cuenta son: Pullman es una empresa chilena y pude comprobar que en general el viaje con ellos es más barato que con una cooperativa argentina. La frecuencia de salidas no es diaria, sólo los domingos, martes y jueves y en el mismo horario, no hay viaje en la noche. Pero pasar el día en esta travesía no es un desperdicio, al contrario es algo que recomiendo al 100% y que volvería a hacer sólo por el placer de contemplar lo que ofrece la naturaleza andina del sur de América.

Al llegar a San Pedro de Atacama todos descargan su equipaje. Si ese es el destino del viaje, ya no vuelven a ingresar al bus sino que parten caminando a buscar hospedaje; los que teníamos conexiones a otras ciudades si volvimos a subir con nuestro equipaje y nos dejaron en el terminal de buses.

Saludos.

Comida típica de Piura en Catacaos, Perú


Catacaos es un pueblo que se encuentra a 20 minutos de Piura, en el norte del Perú. Se destaca por sus artesanías y joyería, y además por su gastronomía principalmente con mariscos. No pude dejar pasar la oportunidad de probar algunos platos típicos en los dos días que estuve allí.

Los restaurantes y picanterías son famosos, basta mencionar el nombre para que cualquier taxi o mototaxi nos lleve hasta allá por un módico precio. En "El Gallero" probé la especialidad llamada "Picadita" y "Ronda Criolla". Según la carta, el plato consta de majado de yuca, chicharrón, costilla, seco de chavelo, carne aliñada, chifles y cancha (maíz tostado), cuesta 20 soles que según el cambio del día fueron aproximadamente USD 7,7 y fue suficiente para tres personas!

Clarito o chicha de jora, bebida típica piurana
Por recomendación de una querida amiga piurana, tomamos el "clarito", una bebida de maíz fermentado cuyo sabor me pareció igual al que yo conocía como "chicha de jora", que no es muy fuerte así que se puede tomar como acompañamiento de la comida. Lo sirven en un cántaro o vasija de barro.

Otro plato que no podía faltar y que probamos en El Gallero fue el ceviche, típico de la cocina peruana, con el pescado curtido en limón. Se puede escoger entre varios tipos de pescado como mero, caballa, cachema,  toyo y eso hace que varíen los precios. Estuvo delicioso y no muy picante como el que una vez probé en Lima, la capital.

Ceviche de pescado con chifles y cancha (maíz tostado)
Luego de bastante comida chatarra durante el viaje, probar un plato típico era como estar en el paraíso, y había que aprovecharlos porque no se sabe cuándo se tenga nuevamente la oportunidad de volver y probar las especialidades de la región. Los helados también son excelentes en Piura, gracias Ericka ;)

Saludos.