Formula 1 en Interlagos


He aquí el motivo de mi viaje a Brasil en octubre del 2009: Ese año no podía dejar pasar la oportunidad de asistir a una de mis aficiones, así que conseguí los tickets para el Gran Premio de Formula 1 casi al inicio de la temporada, pues se agotan rápidamente. Otra cosa en agotarse es el alojamiento, ¡casi no había disponibilidad desde unos seis meses antes! Conseguir vuelo fue lo menos complicado pues era temporada baja y había promociones desde agosto.

Llegué al autódromo José Carlos Pace haciendo una combinación de metro y tren que me tomó un poco más de una hora, también es posible tomar los autobuses Circulares Expresos dedicados para el transporte al autódromo desde varios puntos de la ciudad, pero esta alternativa tomaba más tiempo y nada más rápido que un tren bajo tierra y otro en su carril exclusivo, pues el tráfico en Sao Paulo es pesado. La estación estaba bastante lejos de las puertas de ingreso, pero el camino estaba bien señalizado y custodiado, además lleno de aficionados en cuyo vestuario sobresalía el rojo de Ferrari, también había vendedores de souvenirs con el logo y colores de las principales escuderías.

El día sábado cuando estaban previstas las clasificaciones para el orden de salida en carrera, se desató una lluvia torrencial que me obligó a comprar un impermeable, aún así quedé empapada y muerta de frío, en especial porque hubo que esperar varias horas hasta que dejara de llover y nuevamente los coches estuvieran en pista. Esta fue la sesión de clasificación más larga de la F1 pues apenas salían los coches a realizar las pruebas había accidentes por la cantidad de agua y la poca visibilidad, lo que los obligaba a volver a los boxes. 
Equipo Renault y su piloto Fernando Alonso
Por fin cuando casi terminaba la tarde dejó de llover y los que disputaban la última clasificación encendieron sus motores alegrando al público que no dejaba de animar a Barrichello, el piloto local de Brawn GP, que finalmente se quedó con la pole position mientras todos a mi alrededor coreaban “Rubinho”. Se extrañó a Felipe Massa pero cada vez que aparecía en la pantalla gigante saludando, los gritos de los aficionados no se hacían esperar.

El domingo de la carrera el clima hizo todo lo contrario a los pronósticos pues el sol brilló todo el día, llegué justo antes del inicio y a diferencia del sábado, las graderías estaban llenas. Lo bueno es que los asientos están numerados, pero no lo necesité porque estuve moviéndome por todas partes para ver la carrera desde diferentes ángulos y tomar algunas fotos, tarea medio imposible por la velocidad de los coches cuando me posicioné frente a la recta de meta, lo mejor era cerca de la primera curva conocida como “S de Senna” donde sucedían la mayoría de adelantamientos. 

Pasada la mitad de la carrera ya había perdido el orden de las posiciones cuando pasaban los coches, así que tenía que mirar la pantalla gigante para enterarme. ¡Todo se me hizo tan corto! Al poco tiempo, Webber de Red Bull, ya había pasado por la bandera a cuadros de meta quedándose con el triunfo.



Sin duda fue una experiencia muy emocionante, viendo cómo Button de Brawn GP avanzaba posiciones hasta ganar el campeonato 2009 y Hamilton de McLaren quedaba tercero después de haber salido entre los últimos; y con momentos de tensión sobre todo por haber estado frente a un aparatoso accidente, viendo volar los neumáticos mientras el coche de Force India se hacía pedazos al estrellarse debido al aquaplaning en las clasificaciones, o ver incendiarse por unos segundos el Ferrari de Raikkonen mientras el McLaren de Kovalainen se llevaba la manguera de combustible cuando los demás iban tras el auto de seguridad.

Este año visitaré un nuevo circuito: mi favorito, el de Spa-Francorchamps, que acoge al Gran Premio de Bélgica.

Saludos.

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